En lugar de mirarla, observó con el ceño fruncido los rellenos de gel del sujetador. ¿Era eso la versión moderna del sujetador relleno con algodón?
Cuando ____ hizo una mueca, Alyssa se rió.
-Haz lo que quieras. Es la manera más rápida de conseguir un buen par de tetas. Con la ropa puesta, nadie nota la diferencia.
Soltando el aire que contenía, ____ se dio cuenta de que era cierto. No iba a disculparse por no tener una copa D.
____ comenzó a ponerse el sujetador totalmente consciente de que Alyssa observaba cada movimiento. Resultaba muy incómodo. Mataría por tener la misma naturalidad que Alyssa con la desnudez, pero no la habían educado de esa manera. Había cumplido los veintiuno cuando reunió el valor de masturbarse. Después de todo, su madre la había enviado a una exclusiva escuela para chicas y había sabido poco de sexo antes de cumplir los dieciocho. Hasta que fue a la universidad, ____ no había conocido la diferencia entre cutículas y clítoris.
Apartando esos pensamientos, ____ se abrochó el sujetador y metió los pechos en las copas. El sujetador era muy escotado y con unos tirantes muy estrechos. La tela de encaje negro apenas le cubría los pezones. Los rellenos de gel le elevaban los montículos de los senos y los exhibían con descaro. Incluso tenía escote.
Alyssa soltó un silbido y le dirigió una mirada descarada.
-Voy a darte un consejo: no le enseñes las tetas a Joe a menos que quieras volverlo loco de lujuria.
La rubia se dio la vuelta y se dirigió de nuevo al cuarto de baño. ____ clavó los ojos en la espalda delgada de la mujer y en los sedosos mechones que le caían sobre los hombros.
Alyssa era más atractiva que cualquier chica de póster. Aunque aparentaba más de treinta años, tenía una pinta estupenda. ____ sabía con seguridad, basándose en la exhaustiva investigación de Reggie, que Joe no era gay. Teniendo en cuenta todo eso, era lógico pensar que Alyssa y él estuvieran enrollados. Pero por el consejo que le había dado la mujer, suponía que no le importaría que ella sedujera a Joe.
Por Dios, había abandonado Los Angeles, donde siempre había pensado que la vida era demasiado surrealista, y había aterrizado en el país cajún, un lugar que empezaba a parecerle la versión sureña de Oz.
-No pienso enseñarle a Joe mis pechos -dijo ajustándose el sujetador, deseando que la cubriera un poco más.
-Puede que no, pero te apuesto lo que quieras a que los verá.
____ frunció el ceño.
-¿En qué te basas? Estaba entrevistando a Joe para mi programa. Y después, cuando comenzó el tiroteo, él se ofreció para protegerme...
-Y lo hará. Es el mejor. Pero Joe Jonas es un hombre de pechos, y tú tienes un buen par.
Lo dijo como si estuviera hablando de algo tan cotidiano como el tiempo.
Alyssa se volvió y cogió un maletín de maquillaje del tocador. Dejando el maletín a un lado, estudió la cara de ____ con algo de impaciencia.
-¿Y eso no te molesta? -____ no pudo contener las palabras.
Desvió la mirada a la cama tan deshecha, que parecía haber sido utilizada para algo más que para dormir. ____ se preguntó si Jack había estado allí antes de conocerla... y por qué pensar en eso la molestaba.
-¿Qué Joe se acostara contigo? -Se encogió de hombros-. No es mío.
____ frunció el ceño. Todo eso era demasiado extraño.
-No va a ocurrir nada de eso. No tengo intención de enrollarme con Joe.
-El camino del infierno está lleno de buenas intenciones -le contestó Alyssa con una risa gutural.
Antes de que ____ pudiera deshacerse de la confusión que sentía y replicar, la rubia cambió de tema.
-Tenemos que maquillarte.
Alyssa levantó una delgada mano y le quitó a ____ el sombrero y la bufanda.
Un momento después, comenzó un frenesí cosmético. Cubrió el rostro de ____ con un maquillaje base. Continuó con el corrector; ____ esperaba que éste cubriera lo peor del daño causado por la falta de sueño. Después vino el colorete, seguido por el lápiz de labios rojo sirena que aplicó con pincel y el perfilador negro para los ojos. Luego aplicó con rapidez una sombra de ojos sobre los párpados cerrados y utilizó un rímel negro para las pestañas. Lápiz de cejas y rímel castaño ocultaron el hecho de que sus cejas no eran del mismo color claro de la otra mujer.
Cuando Alyssa se apartó y la condujo ante el espejo del cuarto de baño, ____ sólo reconoció sus ojos azules y el óvalo de su cara.
-Estás genial. De todas maneras, ahí fuera todos estarán demasiado borrachos para saber si eres tú o yo. Aunque por si acaso, la ropa que he escogido para ti garantizará que las miradas masculinas no suban de tus tetas.
____ quiso protestar. Tenía las palabras en la punta de la lengua, pero las contuvo. Si disfrazarse de stripper la mantenía con vida, bueno... sobreponerse a la vergüenza sería mucho más fácil que tener una bala entre las cejas.
-Haz lo que haga falta -suspiró ____.
-Vamos a recoger tu pelo para ponerte la peluca.
-Puedo hacerlo yo. -____ se llevó los dedos a la cabeza y se la frotó.
-Las pelucas son un engorro. Lamento que tengas que ponerte una, pero para hacerte pasar por mí,
tienes que ser rubia.
_____ se encogió de hombros. La incomodidad era poco sacrificio a cambio de permanecer viva.
-Y tenemos que asegurarla bien. Joe va a querer pasar revista antes de que salgas. No te dejará
poner un pie fuera hasta que esté convencido de que puedes pasar la prueba. Se toma muy en serio la
tarea de proteger a sus clientes.
La idea de que Joe le pasara revista le provocó un vuelco en el estómago. Joe era muy atractivo, y
que fuera un dominador sólo hacía que ____ se sintiera más intrigada, a pesar de sus reticencias
y miedos.
Asegurando la peluca rubia en su lugar, ____ dejó de pensar en ello. Estaba muy cansada. Además
estaba estresada. No iba a hacer el amor con Joe, así que las preferencias sexuales de ese hombre
le traían sin cuidado.
Alguien golpeó la puerta. A ____ se le disparó el corazón. ¿Habría logrado el tirador seguirla
hasta allí? Dirigió la mirada a la ventana, esperando que sirviera como vía de escape.
La puerta se abrió y entró Joe con unos vaqueros rotos y descoloridos, una camiseta, una gorra de
béisbol y un bigote falso. Todos esos cambios en su apariencia lo hacían parecer considerablemente
diferente.
Pero aun así, no le pasó desapercibido su expresión de enfado.
-Maldición, ¿qué estan haciendo aquí dentro? ¿Una fiesta de pijamas?
-No te pases, Joe. Me he dado toda la prisa que podía -dijo Alyssa con una sonrisa, luego lo
besó en la mejilla-. Buena suerte -le dijo a ____.
Luego se marchó, dejándolos solos.
La mirada de Joe atravesó la habitación y se clavó en ella. Esos ojos oscuros la abrasaron, y una
lenta y pecaminosa sonrisa apareció en la boca masculina. Esa mirada hizo que se le retorciera el
estómago. Rápidamente, ____ se dio cuenta de que no llevaba puesto más que un tanga y un
sugerente sujetador, y echó un vistazo alrededor buscando cualquier cosa que pudiera cubrirla.
Atravesó la estancia a toda velocidad para coger una de las sábanas blancas de seda de la cama.
Joe se la arrebató de las manos.
-No es el momento de ser modesta, cher -le susurró al oído; su voz tenía un inconfundible
acento cajún.
El cuerpo de Joe impactó contra su trasero, sus piernas se pegaron a las de ella, el ancho pecho le
rozó los hombros. El calor que él emitía le atravesó la piel y la excitó. A pesar de la cálida
sensación, los estremecimientos le recorrieron la piel y sintió que le bajaba un escalofrío por
la espalda. De manera inoportuna, se le irguieron los pezones.
____ tragó saliva. Puede que él fuera uno de los buenos, pero en ese momento, su postura era la de
un auténtico depredador.
-No necesito que estés aquí mientras me visto.
-Mais oui, para tu desgracia pienso supervisarte. No saldremos de aquí hasta que esté convencido
de que puedes pasar por Alyssa.
-Llevo vistiéndome sola desde los tres años. Creo que me las puedo arreglar perfectamente.
-Cierto, pero Alyssa va a ser nuestra tapadera. Vamos a pasearnos por ahí abajo como si
estuviéramos sedientos de sexo. La gente está acostumbrada a verme tocarla. Muy a menudo. Pero
tú...
La rodeó con una mano y le acarició la barriga con la palma.
Ella dio un brinco y se quedó sin aliento cuando su ancha mano se detuvo sobre su estómago
desnudo; el calor se concentró bajo su piel, insidioso e imparable.
-Saltas cuando te toco -le susurró al oído-. Si lo haces en público, toda esa gente sabrá
que no eres Alyssa.
Con cada palabra que decía, Joe la hacía ser más consciente de que él era un hombre -muy
hombre- y ella una mujer. Él tenía la clase de personalidad poderosa que la atraía. Sentía un
aleteo en el estómago cuando él hablaba. Se le hinchaban los pechos. Se sentía nerviosa e
insegura cuando él estaba demasiado cerca. ____ se tragó un nudo tan grande que pensó que se
ahogaría e intentó apartarse de él.
Joe no se movió... ni la soltó.
Rechinando los dientes, ella dijo:
-Debe de haber otra manera de salir de aquí que metiéndome mano.
-Yo no lo aseguraría. Si quieres salir de una pieza, cher, tu acosador no debe reconocerte con
este disfraz. Para ello tenemos que conseguir que parezca real.
La mano que estaba posada sobre su estómago comenzó a subir poco a poco.
____ sintió vértigo ante la intimidad de sus palabras. La tocaría en público, donde los vería
gente desconocida. Al instante, se le volvieron a hinchar los pechos. Y se le humedeció la
entrepierna.
«Era imposible». A ella no le iban las exhibiciones públicas. Y las demostraciones cavernícolas
de Joe no deberían excitarla. Tener fantasías era una cosa. Vivirlas era algo completamente
diferente. Era una estupidez acceder a eso, en especial con un desconocido.
Joe interrumpió sus pensamientos acunándole un pecho entre los dedos para continuar subiendo poco
a poco.
Hasta que ____ le sujeto la muñeca para detenerle.
-No creo que necesites tocarme con tanta intimidad para sacarme de aquí.
Él se detuvo.
-¿Menos de una hora conmigo y ya eres una autoridad en la materia?
-Esto no es un juego. ¡Es mi vida!
-Exacto -le gruñó al oído-. La gente, y no precisamente la de confianza, estará ahí
fuera. Me verán con una mujer que creerán que es Alyssa. Si contienes el aliento, y me apartas la
mano cada vez que te la ponga encima, sabrán que eres una impostora. Y si el acosador les ofrece
dinero para que le informen de cualquier mujer sospechosa, serás un blanco fácil
«Y uno fácil de matar». Joe no lo dijo, pero lo pensó. Igual que lo hizo ____.
-¿No podría salir de aquí disfrazada de vagabunda, de monja o algo por el estilo?
-Ese amiguito tuyo que va armado estará vigilando. ¿No crees que ver salir a una monja del club
despertaría sus sospechas?
Tenía razón, maldita sea. Tenía que relajarse. Si vestirse de stripper y dejar que un tío bueno
la acariciara unos minutos bastaba para mantenerla con vida, dejaría de lado la vergüenza y el
recato.
Sólo había un problema: no reaccionaba ante Joe como si fuera una farsa, sino de verdad. Su cuerpo
se excitaba simplemente con un susurro o una mirada suya. Pero aun así, la vergüenza que sentía
al responder ante él no era nada comparado con la muerte. Cuando saliera de ese lío, encontraría
un nuevo lugar donde esconderse, no tendría que volver a ver a Joe Jonas ni a preocuparse de que
supiera cómo excitarla.
Aspirando profundamente, le soltó la muñeca.
-Chica lista -la elogió.
_____ sintió la mirada de Joe cuando él movió la mano hasta cubrirle el pecho por completo. Ella
tragó. Dios, sentía el peso de su seno en la cálida mano. Siguió acariciándola mientras con el
aliento le abrasaba la nuca. La tensión se le anudó en el estómago... y más abajo. Los pezones
se le endurecieron hasta lo indecible bajo esa mirada ardiente. _____ cerró los ojos.
Luego él le rozó la tensa punta con el pulgar. Un placer electrizante le bajó por la espalda.
Incapaz de resistirse, se arqueó, presionando el pecho contra la mano.
-Buena chica -murmuró Joe en su oído, luego le rozó la sensible curva del cuello con los
labios.
El deseo pulsó en su interior, profundo y duro. El corazón le martilleaba y tuvo que apretar los
muslos.
La mano izquierda imitó a la derecha, tomando posesión del otro pecho entre los ardientes dedos.
Esta vez ____ no brincó, pero luchó contra la necesidad de retorcerse mientras el placer arrasaba
sus sentidos ante el doble asalto. Se mordió el labio para no gemir.
¿Por qué su cuerpo reaccionaba de esa manera ante un hombre que no conocía y cuyo estilo de vida
sexual ella no practicaba?
Todo eso dejó de tener importancia cuando él le pellizcó las duras puntas de los pezones,
haciéndolas rodar lentamente con erótica paciencia.
El deseo le aguijoneó el vientre, y descendió como una flecha hacia su entrepierna.
-Joe -protestó ella.
-Shhh, lo estás haciendo muy bien, cher. Con tal de que actúes como si esto fuera normal, las
cosas irán bien.
¿Bien? Si volvía a hacer eso otra vez, se derretiría sin remedio.
No lo hizo. Su mano derecha abandonó el pecho para deslizarse hacia abajo por el estómago de ____,
y siguió bajando, y bajando, hasta que los dedos de Joe se colaron bajo la tira húmeda del tanga
para encontrar el clítoris hinchado y hambriento. ____ se quedó sin aliento y apretó los muslos
contra él. Dios, él parecía tan excitado como ella. Eso era ridículo. No iba a tocarla así en
público.
-No hagas eso -la advirtió, sacando la mano-. Un cuerpo tenso y contenido te delatará.
Relájate.
-Esto no es necesario -le replicó con la voz ronca.
Él soltó un bufido cínico.
-Estás hablando como una chica que no tiene detrás de sí a un asesino. Nos ha seguido hasta
aquí. ¿O se te ha olvidado?
-No, y no soy una chica.
-¿Non? Entonces deja de comportarte como si lo fueras. Será un milagro si sales de aquí
intacta. Estoy tratando de salvarte la vida, no de arrebatarte la virtud.
-¿Y esta clase de comportamiento no llamaría la atención?
-Nueva Orleáns no es el único lugar donde se celebra el Mardi Gras. El sol ya está poniéndose,
y la fiesta está a punto de empezar. Fingir bien nos hará perdernos entre la gente, cher.
Era posible que él tuviera razón. Tenía que confiar en él. No tenía motivos para no hacerlo, y
la había mantenido con vida hasta entonces.
-Lo siento.
Sintió como asentía con la cabeza.
-Abre las piernas.
Oh, Dios Santo. ¿Para qué? ¿Qué pretendía hacer ahora?
____ se quedó paralizada ante la indecisión. Si con el roce de un dedo en el clítoris sentía
escalofríos por todo su cuerpo, ¿qué sentiría con toda la mano? ¿Se reiría de ella si tenía
un orgasmo? Tal y como estaban las cosas, estaba más cerca de lo que podía pensar...
-Si tengo que atarte para que te acostumbres a mis caricias, lo haré.
Ante ese gruñido de advertencia, sintió cómo la humedad manaba de ella, cubriendo su carne ya
hinchada. Oh, qué humillante. Si Joe supiera lo que había provocado esa amenaza... Se puso a
temblar.
Con una fuerza sorprendente, Joe metió un pie entre los pies desnudos de ____ y los separó.
-Pon las manos por encima de la cabeza.
-¿Qué?
____ intentó cerrar las piernas, pero Joe había metido el muslo entre ellas. Santo Dios,
¿sentiría él cómo sus jugos le empapaban los vaqueros a través del tanga? ¿Pensaría que era
débil o fácil?
-Es la última vez que te lo digo -la amenazó-. Apoya las manos en la pared o las cosas se
van a poner muy feas.
¿Muy feas? ¿A qué otra cosa podía estar refiriéndose aparte del sexo? Todo su cuerpo se
estremeció ante la idea.
-Veo que no me haces caso... supongo que quieres que te ate, ____.
-No. -Ella cedió y apoyó las manos en la pared por encima de la cabeza.
Pero sabía que le había mentido. En apariencia, la idea de ser su esclava sexual parecía
primitiva y machista. Era algo que la gente no consideraba propio de una vida sexual sana. Pero por
un instante, Joe la había obligado a enfrentarse a sus fantasías.
-Así está mejor, pero tienes que dejar de cuestionar todo lo que te digo. Si te digo que hagas
algo, lo haces. No es negociable.
Era algo que iba contra su independencia. Pero a la vez, hacía que el nudo de deseo en su vientre
se anudara más fuerte.
-Eres un arrogante.
-Y voy a seguir siéndolo. Será mejor que me hagas caso, pequeña, o tendrás que asumir las
consecuencias.
____ quería negarse, convencerlo de que su poder no la atraía. Pero sólo empezaría una pelea que
no tenían tiempo de terminar. Si quería salir de allí con el orgullo intacto, tenía que
convencerle de que estaba preparada para engañar a su acosador. Y para eso tenía que hacer creer a
toda esa gente de afuera de que estaba totalmente familiarizada y cómoda con las caricias de Joe.
-Ya tienes lo que querías. Tengo las manos en la pared. Sé que me vas a manosear en público. No
mostraré ni sorpresa ni incomodidad. ¿Acabamos ya con esto?
-No estás preparada.
-Lo estoy.
-Entonces, si hago esto...
Volvió a meter la mano en el tanga, le acarició el clítoris con los dedos antes de bajar hacia su
abertura e introducir dos dedos profundamente en ella. Bajó la mano izquierda por su estómago para
cubrirle el clítoris con ella.
Incapaz de evitarlo, ____ contuvo la respiración.
-Ves, no estás preparada -le dijo, y comenzó a acariciarle el clítoris, mientras los dedos
con los que la penetraba comenzaban a moverse hasta encontrar un nudo de nervios que ____ no sabía
que poseía. Joe frotó ese punto sin piedad, despacio, con golpecitos insistentes que enviaron una
oleada de estremecimientos por todo el cuerpo de ____.
Estaba a punto de tener un orgasmo, como un coche a toda velocidad a punto de caerse por el borde de
un precipicio. Su vagina se apretaba con un hambre voraz en torno a los dedos de Joe, su cuerpo
suplicaba la liberación. Joe la mordió en el cuello. Luego se apretó contra su espalda,
presionando una erección inequívocamente grande contra la hendidura de su culo.
Al menos no era la única excitada, pensó ____ mientras dejaba caer la cabeza, sobre el hombro de
Joe, comenzando a sudar cuando los dedos masculinos continuaron llenándola y jugueteando con su
clítoris. Su pecho subía y bajaba con cada respiración. Eso era un delirio. ¡Una locura! Ese
placer acabaría por matarla. ¿Cuándo se había excitado ella tanto y con tal rapidez?
Las sensaciones siguieron creciendo, hasta que sintió que el placer la ahogaba, casi al borde del
estallido.
Luego Joe la privó de sus caricias, sacando las manos del tanga y poniéndoselas sobre las caderas.
-Nada de correrte, al menos hasta que yo lo diga.
Antes de que pudiera evitarlo, ____ soltó un gemido.
Joe la besó en el cuello otra vez, la rozó con los labios, la mordisqueó.
-Ya me lo agradecerás más tarde.
____ no podía imaginar por qué decía eso. Sentía los nervios a flor de piel. La había
estimulado tan a fondo que estaba tensa y su mente parecía un torbellino. Si la tocaba en público,
lo más probable era que llegara de golpe al clímax con tanta intensidad que perdería el
conocimiento.
Le deslizó las manos por el vientre otra vez, hasta sus pechos. Los acarició, rodeando los pezones
doloridos con la yema de los dedos. Ella se arqueó contra sus manos, apretando al mismo tiempo el
trasero contra la impresionante erección que tenía a sus espaldas, mientras se mordía los labios
para contener un gemido.
Él se apartó con una risa.
-Buen intento.
-Joe. -Ella no quería suplicar. De verdad. Pero, ¿cómo se suponía que iba a poder contenerse
ante ese hombre cuando todo su cuerpo le dolía de necesidad?
-¿Vas a cuestionarme de nuevo?
El tono de su voz le decía que ésa era una idea muy mala. Pero dejarla en ese estado tampoco era
justo. Aun así, una mirada por encima del hombro a la cara de pocos amigos de Joe detuvo la
súplica que tenía en la punta de la lengua.
-No.
-Y si yo... -él introdujo la mano en el tanga otra vez y le frotó el clítoris con un dedo-
hiciese esto...
El placer se disparó a través de ella una vez más, rápido y voraz. ____ gimió y empujó las
caderas hacia atrás hasta apretarse contra él. Estaba tan cerca...
De nuevo, él se retiró.
-Excelente. Ahora no darás un brinco cuando te toque.
-¿Vas a dejarme así?
-¿Estás invitándome a hacer algo al respecto más tarde? -El murmullo ronco de la voz de Joe
le retumbó en el oído.
A Joe le gustaba atar a las mujeres y poseerlas en cuerpo y alma. El pensamiento le inundó la
mente. ¿Qué diablos había hecho?
Permitirle hacer cualquier cosa, todo lo que quisiera...
-Ni en sueños. -Ella se puso rígida e intentó apartarse de él.
-Es una pena. Me encantan las nenas como tú, tan estiradas por fuera y tan cremosas por dentro.
Sólo con pensar en oírte gritar mi nombre mientras te poseo me pongo a cien.
Oh, por Dios. También ella.
-Sólo eres mi entrevistado. Eso es todo.
-¿Te mojas así por todos tus entrevistados? -se burló él.
-Vete al infierno.
Con una risita ahogada, él le palmeó el trasero desnudo con la ancha palma de su mano.
-Vístete.
____ pasó a su lado y él le dio otro cachete, que ella sintió como si fuera fuego puro. Se tuvo
que morder los labios para no gemir.
«Sólo tengo que vestirme de una vez y salir de aquí».
Mientras Joe esperaba, ____ se puso una indecente falda de cuero color púrpura muy apretada.
Después se puso un ceñido top de cuero que resaltaba su pequeña cintura y le elevaba los senos.
Durante todo el rato, sintió la penetrante mirada de Joe en la espalda, y cómo, la lujuria que él
había provocado, le hacía arder.
Al fin, se calzó las altas botas negras de tacón. Sorprendentemente, eran muy cómodas.
-Salgamos de una vez -le espetó.
Él la miró.
-¿Estás preparada para lo que ocurrirá cuando atravesemos esa puerta?
-Nos arrestarían si hiciéramos más de lo que ya hemos hecho, así que por ahora creo que he
pasado lo peor.
Joe la guió a la puerta con una sonrisa arrogante.
-¿De verdad crees eso?
Joe bajó las escaleras con ____ de la mano. Apenas pudo evitar usar la otra para acomodar la dura
longitud de su miembro en los vaqueros. Caramba, esa mujer iba a conseguir que le estallara la
cremallera.
Tras el episodio en el dormitorio de Alyssa, sabía varias cosas innegables sobre ___ O'Malley: Uno,
tenía un cuerpo increíble. Lo que veía, sentía y olía cuando la tenía cerca lo afectaba a un
nivel primitivo que lo instaba a minar su resistencia hasta que se rindiera por completo a él. Dos,
era increíblemente caliente. Tenía los pechos erguidos y los pezones sensibles, una boca plena y
una inesperada veta de independencia que le decía que sería todo un reto y un triunfo para el
hombre que pudiera dominarla. Tres, le gustaba someterse..., pero no quería admitirlo. Sus húmedas
reacciones, casi orgásmicas ante sus pequeñas -de acuerdo, no tan pequeñas- demandas para
acostumbrarla a sus caricias, habían sido delatoras. Cada vez que la había amenazado con atarla,
ella se había mojado aún más. Joe había necesitado un sorprendente autocontrol para evitar que
llegara al clímax y para no zambullirse profundamente en su sexo mientras lo alcanzaba.
Sabía algo más sobre ___: no se dejaba llevar por el pánico ni se rendía ante el peligro. Estaba
asustada, cierto. Sólo una idiota no lo estaría si la persiguiera un francotirador para matarla.
Pero ___ había actuado con lógica, a pesar de que al principio se había mostrado en desacuerdo
con él y había rechazado sus primeras ofertas de ayuda. Todo eso decía mucho de ella... y de
cómo tenía que tratarla. Con paciencia, persistencia, y una combinación de ternura y exigencia.
Por último, si ____ era la novia de Brandon Ross, debía de estar aburrida y muy tensa. Brandon
habría pasado por alto todas esas necesidades que no comprendía y que no podía satisfacer. Joe
apostaría lo que fuera a que ella estaba llena de fantasías secretas. Satisfacerla plenamente
requería a alguien con más pelotas, ternura y autocontrol de los que Brandon poseía. Casi sintió
lástima por ____. De hecho, puede que a largo plazo le estuviera haciendo un favor...
Pero la piedad no iba a impedir que se vengara del gilipollas que le había jodido la vida.
Antes, sin embargo, tenía que sacar a _____ viva del club.
Cuando llegaron a la puerta trasera del oscuro club de striptease, la guió a través de una cortina
entre bastidores. Bruscamente se detuvo la música y comenzó un batir de palmas. Una morena delgada
con enormes pechos de silicona contoneaba las caderas ante una multitud de hombres que le metían
dinero en un minúsculo tanga. ____ la miró fijamente, claramente incómoda ante la desnudez de la
chica y el manoseo de los desconocidos.
Perfecto. A pesar de que él había ido a docenas de lugares como ése, quería a una mujer, ansiosa
y dispuesta sólo para él. Apartando la mirada de la stripper, Joe escudriñó la multitud.
Conocía el estado de ánimo de la clientela; esos juerguistas borrachos sólo buscaban una
diversión placentera. Al otro lado de la habitación llena de humo, había un tipo con vaqueros y
un suéter negro que miraba a su alrededor en vez de a la chica morena que acababa de darse la
vuelta para ofrecer a la audiencia un inmejorable vista de su trasero. A unos metros de él, había
otro tipo trajeado oculto en una esquina, con el ceño fruncido y la mirada vigilante. Había algo
que no cuadraba. El bulto de la chaqueta sugería que ese tío llevaba encima una pistolera con un
arma.
Uno de esos hombres -o ninguno- podía ser el tirador de ___. Pero Jack sabía que no podía
permitirse el lujo de correr riesgos.
Con aire despreocupado se detuvo en medio de la multitud, se volvió hacia ____ y la atrajo hacia
él para abrazarla y besarla en el cuello. Ella se puso tensa.
-Cher-le dijo.
Para los que estaban cerca sólo era una palabra cariñosa. El asentimiento de cabeza de ___ le
confirmó que ella lo había tomado como la advertencia que era en realidad. Ella se esforzó en
relajar los hombros. -Acabo de ver a un par de hombres sospechosos -le susurró contra la suave
piel del cuello-. ¿Ves a alguien que te parezca familiar?
Ella vaciló, y Joe aprovechó la distracción y aspiró el dulce aroma a frambuesa de ____, rozando
los labios contra esa piel suave como el pecado.
-No puedo pensar si me haces eso -contestó ____ con voz ronca.
Joe le deslizó una mano por la espalda hasta la curva de las caderas, más porque le apetecía que
porque fuera necesario. Pero ese gesto contribuía a crear la imagen de que eran unos amantes que no
podían quitarse las manos de encima.
-Puedes y lo harás.
____ maldijo entre dientes y Joe sonrió. Si la maldición no le hubiera revelado cuánto la
afectaba, el pulso acelerado de su carótida sí lo habría hecho. A la parte más calculadora de
Joe le gustaba saber que la alteraba de esa manera. Era muy sexy. Oh, no se había olvidado de que
era probable que el tirador estuviera por allí cerca, pero no creía que ese imbécil se atreviera
a dispararles con tantos testigos presentes. Y ese estúpido psicópata no tenía razón alguna para
no creer que ____ era Alyssa.
-No los veo. Hay mucho humo y soy demasiado baja.
Las dos cosas eran ciertas. ¡Maldita sea!
Rodeándola con los brazos, Joe la sostuvo contra su pecho. La cabeza de ____ apenas le llegaba al
hombro, recordándole lo menuda que era. Con tanta personalidad, el tamaño era algo fácil de
olvidar. Visto lo visto, ella había demostrado mucha de esa personalidad últimamente. A Joe podía
no gustarle, pero admiraba su valor para sobreponerse a las circunstancias y su coraje para luchar.
-Salgamos de aquí, no vaya a ser que uno de ellos sea tu pesadilla.
____ asintió con la cabeza, pero él sintió su estremecimiento. Joe se detuvo para mirarla a la
cara. Bajo el espeso maquillaje, los ojos azules reflejaban la certeza de que iban a por ella. Pero
el gesto de esa boca exuberante mostraba tanto miedo como determinación. No se daba por vencida.
Ni tampoco él.
-No dejaré que te ocurra nada -la tranquilizó-. Dame la mano. Sonríe. Así. Ahora, sigúeme
hacia la puerta.
Lentamente, Joe se abrió paso entre la multitud, manteniéndose lo más cerca posible de la pared.
Se detuvo para devolver un saludo y recibió alguna palmadita en la espalda de un par de tipos a los
que había sacado de un apuro y que opinaban que tirarse a Alyssa debía de ser como estar en el
paraíso.
Uno de los hombres sospechosos les prestó atención mientras se acercaban a la puerta. El tío
trajeado miraba fijamente a ____. Jack observó cómo la estudiaba, entrecerrando los ojos. Correr
sólo alertaría a ese gilipollas si es que era en realidad el acosador de ___.
Así que Joe hizo girar a ____ y la atrajo hacia él para abrazarla. Ella agrandó los ojos cuando
le sostuvo la cara entre las manos y le cubrió la boca con la suya.
De inmediato se sintió embriagado por su suavidad. Tras una protesta ahogada, Joe percibió que
____ se obligaba a relajarse. Que se sometía. Abrió poco a poco los labios para él, con una
tímida vacilación que hizo que él ardiera de deseo.
Una deliciosa incertidumbre aderezaba el beso, poniéndole tan duro como una lanza. Pero no era
suficiente... ni para convencer al asesino que la perseguía ni para apaciguar el hambre que rugía
como una violenta tormenta en sus entrañas.
Joe no pudo contenerse más.
En su garganta resonó un gruñido cuando profundizó el beso y la urgió a abrir más esos suaves
labios. Entró en su boca con un envite arrasador. Y gimió cuando esa calidez húmeda y dulce, que
sabía como la canela, estalló a través de sus sentidos. Y se mezcló con el sabor del miedo.
____ comenzó a devolverle el beso lentamente, rindiéndose y dejándose caer contra él suavemente.
Pronto, soltó un suave gemido y siguió el ritmo de Joe, buscándolo con la lengua cuando él se
retiraba. Clavó las manos en sus hombros y se aferró a él, inclinando la cabeza a un lado para
que sus bocas se acoplaran perfectamente. Manteniéndola presa entre sus brazos, Joe se hundió más
en ella. El sabor del miedo disminuyó. Ella se estremeció... pero ahora, esa reacción nada tenía
que ver con el temor.
___ contuvo el aliento... luego se rindió, entregándose por completo a él.
Conteniendo el placer ante tan lujuriosa respuesta, Joe se prometió a sí mismo que más tarde
tendría tiempo más que suficiente para acostarse con ella, para seducir a la novia de Brandon y
disfrutar de cada una de esas respuestas suaves y tímidas. Pero eso vendría después.
Finalizando el beso con un mordisco en el irresistible labio inferior de ___, Joe abrió los ojos a
tiempo de ver cómo el hombre trajeado hablaba con algunos clientes habituales. Joe se aseguró de
que ____ quedara oculta de la vista de esa gente. Esperaba que ninguno de ellos recordase que jamás
le habían visto besar a Alyssa de esa manera.
El hombre trajeado escuchó las respuestas y luego inclinó la cabeza dando las gracias. La
decepción le ensombreció la cara. El tío de los vaqueros y la camiseta había desaparecido.
-Creo que será mejor que nos vayamos -le murmuró Joe a ____-. Salgamos de aquí.
De nuevo, la tomó de la mano y la condujo hacia la puerta principal. La multitud de la calle los
tragó con rapidez, y Joe sonrió.
En cuanto pasara el peligro, en cuanto estuviera seguro de que ya estaban a salvo, podría
concentrase en ____... y pensar en todas las maneras deliciosas de conseguir que se rindiera.
Al cabo de unos minutos, Joe la condujo a su camioneta, estacionada en una oscura calle lateral.
____ vaciló. Brandon no se iba a alegrar de que dejara su coche atrás, pero ¿qué otras opciones
tenía? No podía discutir la lógica de Joe de que el acosador vigilaría el coche que había
seguido hasta allí
Después de que se subieran al vehículo, Joe se giró hacia el asiento del pasajero. Hubiera tenido
que ser ciega para no darse cuenta de que estaba mirando la piel expuesta de su muslo y el escote
del atuendo de cuero púrpura que Alyssa le había dejado.
Con toda esa piel expuesta, ___ deseaba tener una tienda de campaña a mano para ponérsela encima.
Otra parte de ella, sin embargo, disfrutaba de esa cálida mirada. La necesidad, que atravesó como
una flecha su dolorido clítoris, la impulsaba a subir un poco más la falda y alentar a Joe con una
mirada. Resistió esa peligrosa tentación.
El oscuro y familiar deseo colisionó en su interior con el estrés y la incertidumbre. ¿Cómo se
le había puesto la vida patas arriba con tanta rapidez? ¿Cómo había acabado a merced de un
desconocido que la hacía anhelar cosas que la avergonzaban tanto?
-No me mires -le espetó.
Joe apartó la mirada cuando así lo quiso.
-¿Por qué? Estás fabulosa.
-Parezco una fulana.
Rápido como un rayo, él se movió en el interior del vehículo e invadió el espacio de ____.
Olía a medianoche y a hombre. Era peligroso.
-Pareces ansiosa y dispuesta. Pero no pareces en venta.
-Es lo mismo.
-Non, no lo es.
Joe no añadió nada más durante largos momentos. Se acomodó en su asiento y puso la camioneta en
marcha, luego se incorporó a la vía de tres carriles, para dirigirse al atardecer. Luego fueron al
sureste, hacia el corazón del bayou.
Dirigiéndole otra ardiente mirada, Joe finalmente le explicó:
-Cuando una mujer vende su cuerpo, un hombre revisa su cartera antes de volver a mirarla. Si
estás ansiosa y dispuesta un hombre no tiene que pensar en nada más. Si estás ansiosa y dispuesta
sólo para él, haces que arda de pura necesidad.
--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
PERDON por la demora:(
____(tn) ____(tn) ____(tn) dejate llevaaaaaaaaaaar;